Nada es imposible

Quizás el templo que más me impresiono de los que pude visitar en Egipto fue el de Abu Simbel. Me impresiono como puede ser posible que la unión de todos pude conseguir mover montañas, y esta vez literalmente.

Debido a la construcción de la presa de Asuán muchísimos templos y hallazgos arqueológicos desaparecieron bajo las aguas del Nilo. Uno de los tesoros que fue salvado fue el templo de Abu Simbel, este fue cortado en pedacitos y transportado de posición durante cuatro años y de esta forma dejarlo a los pies del nuevo cauce del Nilo.

La visita al templo fue también algo complicado. Yo tenía pagada la excursión desde España y me desperté la primera mañana a las cuatro de la madrugada con el propósito de hacer cientos de fotos del lugar. Mi sorpresa fue cuando el guía decía que yo no tenía reserva para la visita y que tenía que pagar o me quedaba en tierra. Mal comenzaba el viaje por Egipto. Se soluciono la cosa abonando el precio de la excursión y ya de vuelta a España reclame al operador turístico.

El viaje en bus es largo y pesado, y coincidía además que las cosas no estaban muy bien por el país así que necesitábamos escolta policial, así que la caravana de autobuses llamaba la atención escoltada por dos coches de policía.

La visita al lugar me encanto y el regreso a Asuán fue mucho más relajado.

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